sábado, 17 de agosto de 2013

Que en Colombia somos muy felices ¡PERMÍTAME REIRME!

A comienzos de 2013 la firma Gallup sacó a la luz una encuesta cuyos resultados indican que Colombia es el país más feliz del mundo; según ellos el 77% de los colombianos encuestados afirmó ser feliz, por esta razón decidí hacer este TOP 5  de las espectaculares motivaciones que lograron que esos casi 34 millones de colombianos hicieran tal aseveración:


1. SALARIO MÍNIMO: $589.500

Creo firmemente que ese salario hace reír bastante, pero no exactamente de felicidad, cuando el mercado mensual para una familia promedio de cuatro personas con los elementos más básicos incluyendo los implementos de aseo y excluyendo la carne el pollo y el pescado, alcanza los 400.000, a eso hay que aumentarle los descuentos por nómina de EPS y Pensión, las cuotas moderadoras que le hurta la EPS cada vez que requiere atención, medicamentos o exámenes, más el costo del transporte que como mínimo es de 100.000 mensuales por persona, el arriendo o la cuota vitalicia por la compra casa de interés social en la que hay una habitación por piso y está ubicada en los barrios más alejados de la ciudad y a eso añadimos los gastos normales que puede tener cualquier persona como usar zapatos y los que se pueden considerar lujos, como talcos para los pies, de la misma manera que tener un ropero de mínimo 5 perchas; sí definitivamente este tema hace reír.

2. LA SEGURIDAD

Hay cosas que hacen muy felices a las personas, como saber que tienen que ahorrar todo un año, o en su defecto endeudarse un año para tener alguno de los bienes de consumo más deseados en la actualidad, como por ejemplo un teléfono inteligente, para que llegue otro más avión y se lo arrebate cuando aún no ha aprendido a utilizarlo; otro ejemplo de felicidad puede ser que cuando alguien quiere romper con su agradable rutina de trabajo y decide salir a cenar o beber algo con los amigos, entiende que al tomar un taxi su vida está en riesgo y no sabe si realmente va a llegar a su casa esa noche o si las cuentas le van a quedar en ceros.

3. TRANSPORTE Y MOVILIDAD

Nada da más sensación de confort, relajamiento y felicidad que tomar el Transmilenio o cualquier tipo de transporte masivo en las horas pico; es tan motivador ver cómo la gente empuja, abusa, maltrata, roba e insulta a los demás en el proceso, al igual que las aglomeraciones en las mal diseñadas estaciones y puentes peatonales.  Divertidísimo también es estar en un trancón durante más de dos horas y ver lo bonita que se pone la ciudad cuando llueve, parece que todos prefieren quedarse estacionados para observar las gotas rodando por las ventanas, que romántico.

4. ENDEUDAMIENTO

Algo que verdaderamente sí hace felices a los colombianos es la facilidad como le dan una tarjeta de crédito por comprar una colombina, eso sí con intereses obscenamente usureros, para que puedan diferir sus angustias a las cuotas que deseen y así poder ufanarse de que se está al día con el último grito de la tendencia.  Cabe anotar que ésta fue una de las iniciativas incluidas en el plan de gobierno del señor Santos, él prometió endeudar a las personas, empezando por los jóvenes recién graduados, a quienes les "facilitaría" el acceso a la educación endeudándolos de por vida desde que cumplan sus 18 años y, como si fuera poco,  para que no se note lo absurdo del salario mínimo y la inicua idea de con esto se puede vivir, le facilita a los dueños del país generar el sofisma de que todo se puede pagar a crédito y así todo el mundo anda arrancado, debiendo hasta la camisa, pero "felices" de tener cosas.

5. LA SOBREDOSIS DE TLCS

Motivo de festejo y orgullo saber que ahora podremos poner en nuestras mesas los mejores quesos gourmet traídos directamente de los valles suizos y carne de las vacas amigas de Almodóvar mientras que todo el incipiente y mediocre sistema agro-económico fenece y se desvirtúa frente a las agresivas intromisiones de los países desarrollados e industrialmente poderosos, a cambio de una escasa participación en el exterior de productos nuestros como flores, banano, atún y camarones a cambio de cero desarrollo social, cero desarrollo económico, no tratado de promoción de inversiones, no mejora de la estructura exportable y nada de mejora en el proceso industrial Colombiano. Por supuesto que la firma de los TLC ha sido una victoria, pero una VICTORIA PÍRRICA. ¡Qué felicidad!. 

6. INEQUIDAD

Y como las presentadoras de la televisora, también tengo mi ñapa: La inequidad, que en verdad es un motivo de bastante felicidad, como para celebrar hasta perder la noción. Hay que partir del hecho que según el informe de las Naciones Unidas de hace dos meses nuestra región es la más desigual de TODO el mundo, lo cual se manifiesta en la absurda distribución del ingreso, la falta de cobertura de protección social, el difícil acceso y calidad de la educación además del frustrante acceso al mercado laboral.  Esta inequidad se la agradecemos a la falta de una verdadera política social, a más de medio siglo de guerra interna, a la concentración de las posibilidades en un pequeño  puñado de empresas grandes y productivas y a un mar de empresas informales, pequeñas sin la capacidad, infraestructura y pericia en los devenires del comercio internacional.

La inequidad es más bien la que resume los puntos anteriores, la ausencia de condiciones favorables para todos, es la que hace que Colombia continúe siendo un país tercermundista subdesarrollado que, so pena el sarcasmo utilizado en el resto del escrito, produce inconformismo, tristeza, desazón y ganas de emigrar a quienes no somos conformistas y que hasta somos desagradecidos, pero que esperamos más de la vida y queremos invertir nuestras fuerzas y entusiasmo en el mejoramiento de la calidad de vida no de manera idealista sino de forma efectiva aunque lastimosamente esta iniciativa también se ve velada por la ausencia de pares afines en lugares de influencia que puedan hacer posible la ruptura del actual paradigma económico, el fortalecimiento de pactos sociales y la unidad de criterios en la conformación del país que sueña una  “inmensa minoría” y termino con este cliché ya que tristemente debo concluir que algún porcentaje de esos encuestados asombrosamente se siente feliz.  Yo creo más bien que el que desconoce mucho y no se interesa en enterarse, se hace feliz a sí mismo mientras se engaña, aunque finalmente muere tranquilo. Ahora sí ¡permítame reirme!

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